Fresh Mushrooms 100% Micelio
Uno de los aspectos más valorados de estos kits es la rapidez de fructificación. En condiciones adecuadas, la primera cosecha suele producirse entre 8 y 14 días, dependiendo principalmente de la temperatura ambiental. Cuando el cultivo se mantiene de forma estable entre 24 y 26ºC, el micelio alcanza su máxima actividad metabólica y la fructificación se acelera notablemente. A temperaturas algo más bajas, el proceso sigue siendo correcto, aunque puede alargarse algunos días, sin afectar a la calidad del resultado final.
Fresh Mushrooms acumula más de 25 años de trabajo continuo centrado exclusivamente en el desarrollo de kits de cultivo de Psilocybe cubensis. Durante este tiempo, los procesos de producción, inoculación y colonización del micelio se han perfeccionado hasta lograr un equilibrio muy preciso entre velocidad, estabilidad y fiabilidad del cultivo. El resultado es una gama actual compuesta por 10 cepas diferentes, todas ellas seleccionadas por su comportamiento consistente y bien conocido.
Kits de cultivo 100 % micelio: la base real del hongo
Un kit de cultivo de setas basado en micelio al 100% se diferencia claramente de otros sistemas más simples. El micelio es el verdadero organismo del hongo: una red densa de filamentos microscópicos llamados hifas, responsables de absorber nutrientes, colonizar el sustrato y, llegado el momento, producir los cuerpos fructíferos que conocemos como setas.
En los kits de Fresh Mushrooms, el desarrollo del cultivo ha llegado a un punto óptimo en el que el sustrato está completamente colonizado por micelio activo. Esto crea un medio biológicamente estable, sin necesidad de fertilizantes añadidos, capaz de ofrecer varias fructificaciones consecutivas si se mantienen las condiciones adecuadas. Precisamente por esta riqueza micelial, es fundamental realizar la cosecha en el momento justo, antes de que las setas liberen esporas sobre el sustrato, lo que podría afectar a los siguientes brotes.
Psilocybe cubensis: una especie clave en la micología moderna
Psilocybe cubensis es una especie de hongo psicoactivo ampliamente estudiada y cultivada. Sus compuestos activos son conocidos por provocar estados de euforia, alteraciones sensoriales y cambios profundos en la percepción. En algunos países, especialmente en los Países Bajos, se la conoce popularmente como “mexicana”, debido a su presencia histórica en distintas regiones de México.
Desde el punto de vista del cultivo, P. cubensis destaca por su adaptabilidad y facilidad de fructificación, lo que la ha convertido en una de las especies psicoactivas más extendidas a nivel mundial. Aunque el hongo en sí está regulado o prohibido en algunos países, los kits de cultivo se comercializan legalmente dentro del marco normativo vigente.
Origen, estudio y evolución de su nombre
La llegada de Psilocybe cubensis al conocimiento occidental se sitúa en 1957, cuando el etnomicólogo Robert Gordon Wasson viajó a Huautla de Jiménez, en México, y participó como observador en una velada dirigida por María Sabina Magdalena García. Estas ceremonias tradicionales utilizaban hongos del género Psilocybe con fines rituales y espirituales, y marcaron un antes y un después en la investigación moderna de los hongos psicoactivos.
Desde el punto de vista taxonómico, Psilocybe cubensis tiene una historia compleja. Fue descrita por primera vez en 1906 por Franklin Sumner Earle en Cuba bajo el nombre Stropharia cubensis. En los años posteriores fue reclasificada varias veces por distintos micólogos, recibiendo nombres como Naematoloma caerulescens o Stropharia cyanescens, hasta que finalmente se consolidó la denominación actual.
El nombre Psilocybe proviene del griego psilós (calvo) y kýbe (cabeza), una referencia directa al aspecto del sombrero del hongo. El término cubensis alude a su lugar de identificación original: Cuba.








